Villa Andalusi II
Descripción
Hay lugares que no se construyen: se descubren. Como si la tierra ya supiera cómo debía alzarse la casa, y uno solo tuviera que escuchar. Así nace esta arquitectura: desde el murmullo del aire, desde la luz que se cuela entre las celosías, desde el blanco que no ciega, sino que calma.
No hay grandilocuencia. Solo la medida justa de las cosas. El muro que recoge la sombra. El umbral que invita al silencio. El patio que respira despacio.
Aquí, cada espacio parece haber esperado siempre al cuerpo que lo habita. Es un refugio sin solemnidad, una belleza sin alarde. Una casa que no se exhibe, pero se deja sentir. Que no corre, no grita, no presume. Solo existe. Y al hacerlo, nos recuerda algo esencial: que la vida también puede ser lenta, honda, serena.